Que nos une al vientre de nuestras madres
Que nos une al vientre de nuestras madres a estos a los cuales daremos provisionalmente la amarga vida nosotros paseando en los alrededores de encantos floridos no pudiendo romper el hueso y mientras el vacio campaneo llena nuestros horizontes de alarma tu lames la carne del fruto y en el interior esta el misterio meces el ritmo de los minutos para dejar pasar el tiempo del misterio pasar el tiempo y que la muerte te sorprenda sin demasiado apuro sin ojos demasiado abiertos colmar de pavor cada minuto sin interrupcion ni oido bebo el agrio terror de algo que no comprendere jamas felicidad en granos de lys yo te he enterrado serenamente
me vacio delante de usted bolsillo vuelto he abandonado en mi tristeza el deseo de descifrar los misterios vivo en ellos y me acomodo en su cerradura instrumento enmohecido empalagosa voz de los fenomenos de sorpresa constante atrayentes misterios signos de muerto la muerte entre nosotros en los almacenes de las sonrisas chamuscadas con el tiempo en las salas de concierto el cipres se agranaba acecha adolescencia delicada lo que nadie ha pedido decir ni mostrar donde gentes que disimulan domesticos desvelos pasean dedos grasientos por entre la flora de las etiquetas alrededor de la atraccion a las penosas inconsecuencias que inventan las rebeliones en el peluquero dejar caer tu cabeza inerte y la nieve saliendo del cotidiano sudario se ocupa de que las manos del cerebro no desafloren la masa gelatinosa de la pesadilla en los estadios donde bruscas llamadas acarrean el diluvio con estrepito de apostol en casa del jardinero donde en la boņiga y los escombros esta lleno de flores el sol ilegible salido de los plexos sepulcrales con las estaciones y sus amplias audacias
penetrar miras te palpas los bolsillos tempestades unidas a las monedas descoloridas que los riachuelos auriferos han ganado en la tortura del tiempo arrugado sales tambien pobre bamboleante tus huesos en los ropajes de tu carne
arrugado hasta en el alma fatigada del va y viene del mundo arrugado hasta en el alma fatigada pero el dia recomienza color de fertiles logaritmos levantado en la elegancia de tus ojos alargas las aceras de las calles tu fiereza se esconde en la enfatica indolencia sabes que te vas a diluir al fin de tu vida pero disimulas y entras flor nudo de cinta de piel humana y si pocas cosas me han conmovido hermanos mios y me hacen llorar en las estaciones jamas podre hablar bastante de las estaciones han visto el dia las partidas encantadas los saludos demasiado breves en los hoteles con la estricta penuria calculada donde incluso el amor no es nada mas que una necesidad de polvorienta leyenda
he agotado ya mi juventud que no sabe despertarse mientras que la marcha de la vida de fuera se organiza con los arboles del sueņo de los trenes jardines de mujeres con hermosos homoplatos reposan en su languidez de nenufares mendigo de luz como aquello todo el mundo se alimenta en su hambre y en las minas no se quiere pensar siquiera que existen el dia y las sirenas la palabra solar es suficiente para ver en los hospitales existen numeros que son suficientes para entender sobre una cama el blanco deseo de una muerte proxima
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