Domingo profundo

Domingo profundo tapadera sobre el hervor de la sangre semanario peso acurrucado en sus músculos caido en el interior de si mismo reencontrado las campanas suenan sin razon y nosotros tambien sonad campanas sin razon y nosotros tambien nosotros nos alegramos al ruido de las cadenas que haremos sonar en nosotros con las campanas.

Cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos con la luz nuestros nervios son latigos entre las manos del tiempo y la duda viene con una sola ola incolora atornillandose comprimiendose aplastandose en nosotros como el papel estrujado del embalaje deshecho obsequio de otra edad a los deslizamientos de los peces amargos.

Las campanas suenan sin razon y nosotros tambien los ojos de las frutas nos miran atentamente y todas nuestras acciones son controladas no hay nada oculto el agua del rio ha lavado tanto su lecho transporta a los dos hijos de las miradas que han arrastrado los pies de los muros en los brazos desgastados de la vida atraido a los debiles unidos a las tentaciones agotado de extasis abierto al fondo de las viejas variantes y desatadas las fuentes de las lagrimas prisioneras

las fuentes sujetas a los cotidianos ahogos las miradas que agarran con manos desechadas el claro producto del dia o la ensombrecida aparicion
que dan la cuidadosa riqueza de la sonrisa atornillada como una flor a un ojal de la mañana los que solicitan el alimento o la voluptuosidad los realizadores que reciben electricas vibraciones los sobresaltos las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud las miradas que se han arrastrado a los largo de discretas tormentas han consumido los adoquienes de las ciudades y expiado muchas bajezas en las limosnas

se siguen cerradas alrededor de las cintas de agua y corren hacia los mares llevandose en su peso las humanas basuras y sus milagros el agua del rio ha lavado tanto su lecho que tambien la luz resbala en la onda lisa y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras

las campanas suenan sin razon y nosotros tambien los cuidados que llevamos con nosotros que son nuetras ropas interiores que nos ponemos todas las mañanas que la noche deshace con manos de sueño adornadas de inutiles jeroglificos metalicos purificados en el baño de paisajes circulares en las ciudades preparadas a la carnaza del sacrificio cerca de los mares a los balanceos de perspectivas en las montañas a las inquietas severidades en los pueblos a las dolorosas negligencias la mano que pesa sobre la cabeza

las campanas suenan sin razon y nosotros tambien partimos con las partidas llegamos con las llegadas partimos con las partidas llegamos cuando los demas parten sin razon un poco secos un poco duros severos pan alimento mas pan que acompaña la cancion sabrosa en la gama de la lengua los colores descargan sus pesos y piensan y piensan o gritan y quedan y se alimentan de frutos ligeros como el humo quien piensa en el calor que arruga la palabra palabra de su hueso sueño que se que llama nosotros